| grupo
de
arte contemporaneo |
EQUIVALENTES (segue la versione in italiano)
Equivalentes: .De igual
valor o estimación. La primera acepción que nuestra
lengua nos transmite infunde una idea de equilibrio y simetría.
Cuatro artistas, dos españoles y dos italianos (también
en la lengua italiana existe el mismo vocablo con idéntico
significado). Como equilibrio y simetría el todo admite,
y exige, la integración y la separación de las
partes a la vez. La unidad no impide la autonomía.
Convergencia en la acción, independencia individual.
Este es el pensamiento que quiero ver en la reciente propuesta
artística que Victor Ceprián -mitad madrileño,
mitad jiennense- presenta del casi recién nacido grupo,
en España, después de una corta pero intensa andadura
por Europa y América. Cuatro artistas unidos por un común
deseo de pensar el arte desde la mera actividad artística,
sin manifiestos ni otras alharacas literarias, pero sin renunciar
por lo mismo a esa ya inveterada tradición del arte de
la modernidad que es indagar de forma constante sobre su esencia,
bien sea para su exaltación o para su minimización.
Rabiosamente individualistas, como buenos hijos del Romanticismo,
los artistas contemporáneos necesitan por la misma razón
del apoyo mutuo en esa particular batalla por la afirmación
de la mirada propia, interpretativa del mundo, frente a la idea
de un arte vicario y por lo común complaciente con la
realidad basado en la mímesis de la naturaleza. Cierto,
que la individualidad a ultranza puede conducir a un estupefaciente
ensimismamiento, que repetido hasta el infinito, produce en
el espectador el cansancio y hasta el hastío propios
del exceso de mismeidad experimentado en las relaciones personales;
pero asimismo, por otra parte, el abandono de la actitud militante
característica de las vanguardias históricas,
sobre todo, cuando oficialmente la modernidad estaba asimilada,
ha empujado sin remedio durante toda la segunda mitad del siglo
XX a la hegemonía de la individualidad postmoderna, que
independientemente de los riesgos antes señalados, ha
puesto de manifiesto y de manera irrevocable lo irreductible
de lo singular y diferente en el género humano, valores
sociales ya no discutidos. Sin embargo tampoco hemos de olvidar
nuestro destino, insoslayable, a vivir en una colectividad,
que se debate actualmente entre una interesada homogeneización
cultural (política a fin de cuentas) y la afirmación
de la identidad diferenciadora.
La reflexión sobre nuestras propias acciones, y en particular
las artísticas, entiendo que exigen, o al menos son recomendables,
un intercambio de ideas que potencien determinadas visiones,
imágenes, de la realidad que son consustanciales al arte.
Algo, que un inteligente equilibrio entre acción individual
y acción colectiva, como la que aquí se propone,
puede alcanzar.
No se si estas ideas
abstractas que me ha sugerido la denominación de EQUIVALENTES,
concuerdan total o parcialmente con las intenciones de los cuatro
artistas; pero además, descendiendo a un plano más
concreto, creo que podría aplicarse otro concepto de
equivalencia a la obra realizada por ellos. Me refiero a la
acepción restringida al campo de la geometría,
que encontramos también en nuestra lengua, aquella aplicada
a las .figuras o sólidos que tienen igual área
o volumen y distinta forma., según definición
del Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Pues no se
puede negar que la geometría se hace presente en esta
Muestra. Más aún, me atrevería a decir
que está en la base de toda ella, como el común
denominador sobre el que cada uno de los artistas va operando
distintamente. Así, Alfonso Caputo juega con la superposición
de planos para encuadrar o más bien desvelar imágenes
a partir de la fotografía digital, manipulada pictóricamente,
referidas a un paisaje físico receptáculo de la
vida del hombre, de su paso por él a lo largo de la historia.
Una huella no benefactora siempre para la naturaleza, que nos
sostiene y soporta el maltrato brutal de la codicia insolidaria
para la misma humanidad. Pasado y presente acotados a través
de estos planos de encuadre, sugeridores de tiempos próximos
y lejanos a la vez.
Víctor Ceprián, por su parte, construye espacialidades
más complejas también con planos dinámicos
y cortantes; unas veces conformando tramas reticuladas de las
que tratan de liberarse azarosas líneas y amorfas figuras,
tensa y contrastada vivencia de momentos y visiones que el artista
experimenta al paso del tiempo; otras, en forma de secantes
planos que en su intersección despliegan una sorprendente
y bellísima sinfonía de color, en ocasiones evocadores
de poéticas expresionistas, aquéllas que optaron
por la abstracción más absoluta, adaptada o conseguida
a través de una variedad en la técnica y en el
soporte elegido.
Las herméticas y precisas esculto-pinturas de Sandro
Bartolacci combinan cuadrados y rombos para aludir simbólicamente
a imágenes de cosmogonía oriental asimiladas por
Occidente. La profunda y misteriosa significación de
las formas geométricas primigenias del universo: el círculo,
el cuadrado, el rombo.se materializan en estructuras metálicas,
con connotaciones de fuerza, de dominio; símbolos casi
militares. Del mismo modo, las esculturas, en su clara estructuración
modular, adquieren un carácter totémico, ancestral,
minimalista y esencial, con los reiterados signos metálicos.
Por último, las inquietantes imágenes de El Chirri
(José A. Martinez Porras), tocadas de ese inveterado
surrealismo hispano, irónico y mordaz, arroja su crítica
mirada sobre el mundo que nos rodea, acotada igualmente en metafóricas
geometrías de espacios claustrofóbicos, públicos
y privados, donde se entretejen los fantasmas de nuestras vidas
particulares y los de la colectividad humana universal y a los
que no puede sustraerse la misma actividad de la Pintura, ejemplificada
en la compleja mirada barroca del espacio velazqueño.
EQUIVALENTES, en suma,
viene a demostrarnos que el artese puede pensar, que se debe
pensar, y además no sólo de manera individual,
sino con el intercambio de ideas en común, sin la pretenciosa,
y a la postre fatal, declaración de principios. Lo importante
y decisivo es la acción de exponer conjuntamente a partir
de nexos creativos, que no conocen fronteras, pero donde técnica
y formalmente la individualidad siempre queda resaltada. Y es
que allí donde la razón impera, ésta, como
gran .figura, puede manifestarse de innumerables formas. Esa
es la base, sencilla, pero sólida, sobre la que se monta
este proyecto internacional, ejemplo quizá a seguir por
otros en el futuro inmediato de la incesante producción
artística a la que asistimos.
Pedro A. Galera Andreu
----------------------------------------------------------------------
EQUIVALENTI
Equivalenti: di uguale
valore o valutazione. La prima accezione che la nostra lingua
ci trasmette infonde una idea di equilibrio e simmetria.
Quattro artisti, due spagnoli e due italiani (anche nella lingua
italiana esiste il medesimo vocabolo con lo stesso significato).
L'equilibrio tutto ammette, ed esige, l’integrazione e
la separazione delle parti simultaneamente. L’unità
non impedisce l’autonomia. Convergenza nell’azione,
indipendenza individuale.
Questo è il pensiero che desidero vedere nella recente
proposta artistica che Victor Ceprian, metà madrileno
e metà di Jaen, presenta del quasi appena nato gruppo,
in Spagna, dopo una breve, ma intensa camminata per Europa e
America.
Quattro artisti uniti da un comune desiderio di pensare l’arte
come una pura attività artistica, senza manifesti ne
altri clamori letterari, pero senza per questo rinunciare alla
già inveterata tradizione dell’arte della modernità
di indagare in modo costante sulla sua essenza, per la sua esaltazione
o minimizzazione.
Rabbiosamente individualisti, come buoni figli del Romanticismo,
gli artisti contemporanei necessitano, per questa stessa ragione,
del mutuo appoggio in questa particolare battaglia per l’affermazione
del proprio sguardo, interprete del mondo, di fronte all’idea
di un’arte sostitutiva e, per l'uomo comune, compiacente
con la realtà basata sulla mimesi della natura.
Certo l’individualità ad oltranza può condurre
ad un eccessivo immedesimarsi, che ripetuto all’infinito,
produce nello spettatore la stanchezza e l’astio, proprio
dell’eccesso di soggettività sperimentato nelle
relazioni personali; ma proprio per questo, d’altra parte
l’abbandono dell’attitudine militante, propria delle
avanguardie storiche, soprattutto quando la modernità
era assimilata, ha spinto, senza rimedio, durante tutta la seconda
metà del XX secolo l’egemonia dell’individualità
postmoderna, che, indipendentemente dai rischi precedentemente
segnalati, ha proposto in modo manifesto ed irrevocabile l’irriducibile
il singolare e differente nel genere umano, valori sociali già
indiscussi.
Senza alcun dubbio ancor meno dobbiamo dimenticare il nostro
destino, ineludibile, di vivere in una collettività che
si dibatte attualmente tra una omogeneizzazione culturale (in
fin dei conti politica) e l’affermazione della identità
che crea una differenza.
La riflessione sulle nostre azioni, in particolare quelle artistiche,
comprendo che esige, o almeno raccomanda, uno scambio di idee
che potenzi determinate visioni, immagini, della realtà
che sono propedeutiche all’arte.
Qualcosa che un intelligente equilibrio tra azione individuale
e collettiva, come quella che qui si propone, può raggiungere.
Non so se queste idee astratte che mi ha suggerito la denominazione
di EQUIVALENTI, concordano totalmente
o parzialmente con le intenzioni dei quattro artisti, però
ancor più, scendendo in un piano più concreto,
credo che potrebbe applicarsi un altro concetto di equivalenza
alla loro opera. Mi riferisco all’accezione, ristretta
al campo della geometria, che si trova anch’essa nella
nostra lingua, quella applicata alle figure ed ai solidi che
hanno uguale area o volume e distinta forma, secondo la definizione
del Dizionario della Real Accademia della Lingua.
Ebbene non si può negare che la geometria sia presente
in questa Mostra. Ancor più oserei dire che è
alla base di tutta la Mostra, come il comun denominatore sul
quale ognuno degli artisti opera distintamente.
Così Alfonso Caputo gioca con le sovrapposizioni di piani
per inquadrare, o ancor meglio rivelare immagini partendo dalla
fotografia digitale, manipolata pittoricamente, riferite ad
un paesaggio fisico, ricettacolo della vita dell’uomo,
del suo passo per esso lungo la storia. Una impronta non sempre
benefica per la natura, che ci sostiene e sopporta il maltrattamento
brutale della condizione non solidale per la stessa umanità.
Passato e presente delimitati da questi piani di inquadratura
suggeritori di tempi vicini e lontani simultaneamente.
Victor Ceprian, da parte sua, costruisce spazialità più
complesse anche con piani dinamici e taglienti; alcune volte
formando trame reticolari dalle quali tentano di liberarsi azzardose
linee e figura amorfe, tesa e contrastata vita di momenti e
visioni che l’artista sperimenta al passo con il tempo;
altre in forma di secanti piani che nella loro intersezione
dispiegano una sorprendente e bellissima sinfonia di colore,
in alcune occasioni evocatrice di poetiche espressioniste, quelle
che optarono per l’astrazione più assoluta, adattata
e conseguita attraverso una varietà nella tecnica e nel
supporto scelto.
Le ermetiche e precise sculto-pitture di Sandro Bartolacci combinano
quadrati e rombi per alludere simbolicamente a immagini di cosmogonia
orientale assimilate dall’Occidente. Il profondo e misterioso
significato delle forme geometriche primigenie dell’universo:
il cerchio, il quadrato, il rombo si materializzano nelle strutture
metalliche, con connotazione di forza, di dominio; quasi simboli
militari. Nello stesso modo le sculture, nella loro chiara strutturazione
modulare, acquisiscono un carattere totemico, ancestrale, minimalista
e essenziale, con i ripetuti segni metallici.
In ultimo le inquietanti immagini di El Chirri (Josè
A. Martinez Porras), toccate da questo inveterato surrealismo
ispanico, ironico e mordace, lanciano il loro critico sguardo
sul mondo che ci circonda, delimitato ugualmente da geometrie
metaforiche di spazi claustrofobici, pubblici e privati, dove
si intrattengono i fantasmi delle nostre vite particolari e
quelli della collettività umana universale e quelli che
non possono sottrarsi alla attività stessa della Pittura,
semplificata nel complesso sguardo barocco dello spazio velazqueno.
EQUIVALENTI, insomma,
viene a dimostrarci che l’arte si può pensare,
che si deve pensare, oltre che non solo in modo individuale,
se non come lo scambio di idee in comune, senza la pretenziosa,
ed alla fine fatale, dichiarazione di principi. L’importante
e decisivo è l’esporre congiuntamente, partendo
da nessi creativi, che non conoscono frontiere, dove la tecnica
e, formalmente, l’individualità rimangono sempre
risaltate. Là dove la ragione impera, questa, come grande
figura, può manifestarsi in innumerevoli forme. Questa
è la base, semplice eppure solida, sulla quale si monta
questo progetto internazionale, esempio chissà per altri
a seguire nel futuro immediato della incessante produzione artistica
alla quale assistiamo.
Pedro A. Galera Andreu
|
"GRUPO EQUIVALENTE", FORMA Y RAICES (segue
la versione in italiano)
D. Miguel Viribay
Los cuadros se hacen con imágenes
y con pintura. De cómo se debe hacer un poema hay un
diálogo revelador entre Degas y Mallarmé. Este:
"Su profesión debe ser la más difícil
del mundo; tengo docenas de ideas para hacer un soneto, pero
fracaso cada vez que lo intento." "Pero amigo mío
-contesta Mallarmé-, es que los poemas se escriben
con palabras no con ideas." En efecto, los cuadros también
se suelen hacer con pintura y, desde luego, con imágenes
que, a modo de repertorios, los pintores renacentistas trasladaban
como parte de su propio equipaje. Así fue durante siglos...
En este sentido, Eugenio d´Ors, con quien confieso tener
más cuitas personales de las debidas, manifestó
aquella expresión tan suya y de tanto fuste que todos
hemos citado alguna vez para legitimar ciertas obras. Dice
así: "Lo que no es tradición es plagio."
Nuestro Velázquez debió mirar con mucha atención
a Caravaggio... Lo vieron Ribera, Zurbarán... en fin,
toda esa plétora de altísimos maestros, incluido
Rembrandt que, dicho de paso, aplicaba la pasta de otro modo,
a todos -me refiero a quienes tenemos alguna idea de esto-
se nos pueden ocurrir. Y es que, reflexibilizando sobre la
afirmación del polémico don Eugenio, la tradición
pesa y, en arte, lo europeo tiene, sigue teniendo, gran importancia.
Durante muchos años los maestros
se formaron -al menos así desearon hacerlo- estudiando
las imágenes clásicas a la luz de Roma... hasta
que un buen día, el punto de referencia se trasladó
a París y los niños, así se puso de moda
también, han estado viniendo de allí hasta hace
pocas fechas. Claro, los niños de buena familia, los
demás podían nacer en cualquier parte... El
mismísimo José de Madrazo, neoclásico
él y todo eso, no obstante el nacimiento romano de
su hijo Federico, tan pronto como le fue posible, el santanderino
mandó a su vástago a París para que se
formase en el ambiente de aquella ciudad llamada de la luz,
de la artificial, que no de la clara y poderosa luz natural
y mediterránea que suele habitar el lugar geográfico
donde había nacido el fundador de "El Artista".
Allí, al lado y a las órdenes de Ingres, el
muy reputado retratista romántico, veló sus
armas de pintor antes de ser el preferido de la más
influyente sociedad de Madrid de la que hubo de escapar por
pies ante las calumnias y las trabas que Vicente López
y sus afines tejieron sobre los Madrazo... Vivir para ver
que diría el sapientísimo Chueca Goitia en una
observación muy académica que, de seguro, cuadra
bien a la época referida.
Aunque el Renacimiento puso muy en
cuestión cuanto escapaba al espíritu clásico,
Italia y España -la segunda, con su pálpito
popular más que con su aportación iconográfica-
han enriquecido la pintura europea. Lo recuerdo aquí,
a modo de sustancia integradora y definidora por que, aun
alejado del viejo debate abierto por Vasari y Miguel Ángel,
sigo creyendo en el altísimo valor de la pintura de
ambos países…
Ahora,como puede verse escribo aquí convocado por el
interés suscitado por estos creadores de imágenes
con redoblado voltaje -dos italianos y dos españoles-
cuyas raíces se nutren en la sustancia apuntada más
arriba.
Con ellas enlazan las obras de los
cuatro artistas del GRUPO EQUIVALENTE, de cuya fecunda y ejemplar
trayectoria da cuenta Víctor Ceprián en escrito
que acompaña el correlato de textos que habita este
cuidado catálogo dedicado a presentar las obras de
estos creadores en el Museo de Jaén.
Desde esta perspectiva cobra significado
la exposición que da cuenta de estos artistas unidos
por la amistad y, claro es, por un proyecto común:
testificar la bondad y la pluralidad de su quehacer a través
de un recio haz de piezas bien cuajadas adscritas a dos líneas
actuales de la pintura, no tanto a la del arte contemplado
en soportes de instalación o montaje, cuanto a ese
amplio universo formado por el concepto clásico de
cierto formalismo -dicho sea esto en el mejor de los sentidos-
que aún no ha puesto en cuestión la profecía
de las vanguardias. Esto es, la estética -palabra griega
que tiene que ver con perspicacia- que, poniendo en juego
parte del significado semántico de las palabras, entra
en conflicto con el espacio renacentista, lo evita y se decide
por un concepto planimétrico del cuadro que, según
Foucault, inicia Manet y, de modo muy consciente, se afirma
y robustece con el espacio cubista. Desde entonces hasta nuestros
días el orden geométrico domina la pintura y
aun la arquitectura.
A mi modo de ver, este es el eje vertebral de la obra de estos
artistas -concretamente de tres- contempladas como un estado
conceptual que rescata de las escuetas y austeras formas cubistas
su razón de afirmarse -esta es la paradoja- en conceptos
de color que, previamente, tienen que ver con el espacio rechazado
por los propios cubistas.
En efecto: si el cubismo deseó
poner orden en el desorden abierto por el Impresionismo, llevado
a sus últimas consecuencias por el Fauvismo, estos
cuatro creadores, cada uno a su modo, deciden dotar de versatilidad
cromática la legalidad formal abierta por el espacio
cubista desde un sentido de percepción mediterránea.
Dicho de otro modo: desde un concepto de percepción
que, sin dejar los casos aislados que pueden capitalizar artistas
como el Goya de las pinturas negras, no ignoran que la pintura
es pintura, esto es: color armado por la forma.
En el caso que aquí nos ocupa:
aplicado en las pensadas y bien trabadas modulaciones de enlazada
geometría y orígenes raciales muy remotos de
Sandro Bartolacci; en la serie de guiños seductores,
perceptivos e inquietantes que, de algún modo, enlaza
una concepción moderna con el espacio renacentista,
como es el caso de José Antonio Martínez Porras;
o desde las yuxtaposiciones de girados planos y virtuales
movimientos enriquecidos por una iconografía simbólica
de sones naturales e históricos en Alfonso Caputo;
y, claro es, desde el extraordinario orden experimental que
Víctor Ceprián sabe imponer a sus composiciones,
geométricamente armadas con un virtuosismo lineal,
color mágico y verdadero mimo. Todo ello, en una muestra
compacta y redobladamente sugeridora y gozosa para la mirada
de quien desee contemplarla.
----------------------------------------------------------------------
“GRUPPO EQUIVALENTE” –
FORMA E RADICI
D. Miguel Viribay
I quadri si fanno con immagini e pittura.
Come si debba fare un poema ce lo svela un dialogo tra Degas
e Mallarme. Questo: “La sua professione deve essere
la più difficile del Mondo; ho dozzine di idee su come
fare un sonetto, però falliscono tutte ogni volta che
ci provo.” “Il fatto è, amico mio –
risponde Mallarmè -, che i poemi si scrivono con parole
non con le idee.” In effetti anche i quadri si fanno
solitamente con pitture, e da li, con immagini che, come un
repertorio, i pittori rinascimentali trasferivano come parte
del proprio bagaglio. Così fu per secoli…. In
questo senso Eugenio d’Ors, con il quale confesso di
avere più attenzioni personali del dovuto, manifestò
quella espressione tanto sua e tanto corposa che tutti abbiamo
citato almeno una volta per legittimare certe opere. Dice
cosi: ”Quello che non è tradizione è plagio.”
Il nostro Velázquez dovette
guardare con molta attenzione al Caravaggio ….. lo videro
Ribera, Zurbarán... ed infine tutta quella pletora
di altissimi maestri, incluso Rembrandt che, detto di sfuggita,
applicava l’impasto in un altro modo, e tutti, e mi
riferisco a quelli che hanno un idea di questo, può
accadere.
Ed è che, riflettendo sull'affermazione del polemico
don Eugenio, la tradizione pesa e, nell’arte, quella
europea, ha e continua ad avere grande importanza.
Durante molti anni i maestri si formarono
–almeno desiderarono farlo- studiando le immagini classiche
alla luce di Roma…. Fin quando un bel giorno il punto
di riferimento si trasferì a Parigi ed i ragazzi, anche
questo divenne di moda, sono venuti da li fino a poco tempo
fa. Chiaro i ragazzi di buona famiglia, perché i più
potevano nascere in qualsiasi posto… Lo stesso José
de Madrazo, neoclassico lui e tutto il resto, nonostante la
nascita romana di suo figlio Federico, appena gli fu possibile,
inviò il suo rampollo a Parigi perché si formasse
nell’ambiente di quella città, chiamata della
luce, di quella artificiale, non della chiara e potente luce
naturale e mediterranea che solitamente abita nel luogo geografico
dove era nato il fondatore de “El Artista”. Là
affiancato ed agli ordini di Ingres, il molto reputato ritrattista
romantico, nascose le sue armi di pittore prima di essere
il preferito della più influente società di
Madrid dalla quale dovette fuggire per le calunnie e le trappole
che Vicente López ed i suoi accoliti tessero sui Madrazo…
Vivere per vedere che direbbe il sapientissimo Chueca Goitia
in una osservazione molto accademica che, di sicuro, inquadra
bene l’epoca a cui ci riferiamo.
Nonostante il Rinascimento mise molto
in discussione tutto quello che veniva dallo spirito classico,
Italia e Spagna –la seconda con un palpito popolare
più che con un apporto iconografico- hanno arricchito
la pittura europea. Lo ricordo qui, come sostanza integrante
e definente perché, per quanto velato dal dibattito
tra Vasari e Michelangelo continuo ad essere convinto dell’altissimo
valore della pittura di entrambi i Paesi… Ora, come
si può vedere, scrivo convocato dall’interesse
suscitato da questi creatori d’immagine, con raddoppiato
voltaggio –due italiani e due spagnoli- le cui radici
si nutrono della sostanza suggerita precedentemente.
Con queste radici si intrecciano le
opere dei quattro artisti del Gruppo Equivalente, della cui
feconda ed esemplare carriera racconta Victor Ceprian nello
scritto che accompagna l’insieme di testi inseriti in
questo accurato catalogo dedicato a presentare le opere di
questi creatori nel Museo di Jaen.
Da questa prospettiva acquista significato
l’esposizione che da conto di questi artisti uniti dalla
amicizia e, chiaramente, da un progetto comune: testimoniare
la bontà e la pluralità della loro operazione
attraverso un robusto fascio di pezzi, ben cagliato, ascrivibili
a due linee attuali della pittura, non tanto a quella dell’arte
contemplata in supporti di istallazione e montaggio, quanto
a quell’ampio universo formato dal concetto classico
di un certo formalismo –dicendo questo nel migliore
dei significati- che tuttavia non ha posto in discussione
il senso delle avanguardie.
Questo è, l’estetica –parola greca che
ha a che vedere con perspicacia- che, ponendo in gioco parte
del significato semantico delle parole, entra in conflitto
con lo spazio rinascimentale, lo evita e si decide per uno
spazio planimetrico del quadro che, secondo Focault, fu iniziato
da Manet e, in modo molto cosciente, si afferma e si irrobustisce
con lo spazio cubista. Da allora fino ai nostri giorni, l’ordine
geometrico domina la pittura e perfino l’architettura.
A mio modo di vedere questo è l’asse vertebrale
dell’opera di questi artisti –concretamente di
tre- contemplata come uno stato concettuale che riscatta dalle
spoglie ed austere forme cubiste la sua ragione di affermarsi
–questo è il paradosso- nel concetto del colore
che, previamente, ha a che vedere con lo spazio rifiutato
dagli stessi cubisti.
In effetti: se il cubismo desiderò
porre ordine nel disordine creato dall’Impressionismo,
elevato alle sue ultime conseguenza dal Fauvismo, questi quattro
creatori, ognuno a suo modo, decidono di dotare di versatilità
cromatica la legalità formale aperta dallo spazio cubista
partendo da un senso di percezione mediterraneo. Detto in
un altro modo: da un concetto di percezione che, senza tralasciare
casi isolati che hanno potuto capitalizzare artisti come il
Goya delle pitture nere, non ignorano che la pittura è
pittura, questo è: colore armato dalla forma.
Nel caso del quale ci stiamo occupando:
applicato nelle pensate e ben lavorate modulazioni di intrecciata
geometria e origini razziali molto remote di Sandro Bartolacci;
nella serie di strizzatine d’occhio seduttrici, percettive
ed inquietanti che, in qualche modo, intrecciano una concezione
moderna con uno spazio rinascimentale, come nel caso di José
Antonio Martínez Porras; o dalle sovrapposizioni di
piani ruotanti e movimenti virtuali arricchiti da una iconografia
simbolica di suoni naturali e storici in Alfonso Caputo; e,
chiaramente, dallo straordinario ordine sperimentale che Victor
Ceprian sa imporre alle sue composizioni, geometricamente
armate da un virtuosismo lineare, colore magico e vero affetto.
Tutto questo in una Mostra compatta,
doppiamente suggeritrice e ghiotta per lo sguardo di chi desidera
contemplarla.
|
|
gruppo
di
arte contemporanea |